martes, 21 de abril de 2015

Artículo de opinión: Profe… ¿para qué sirve la educación plástica?

Profe… ¿para qué sirve la educación plástica?

Entre los meses de febrero y marzo de este año estuve realizando las prácticas de profesor de secundaria en uno de los institutos de mi localidad y estaba deseando que me formularan esa pregunta o una parecida. De la cabecita de uno de los jóvenes de 1º de ESO surgió una confirmación que tenía bien firme: “A mí esto no me gusta, no voy a ser artista”. Sinceramente, tenía ganas de escuchar comentarios similares a esos ya que por razones como esa estaba allí, para hacer de profeta de la causa y convencer a los escépticos. No quería mostrar una postura dogmática, pero sí realista de la condición en la que vivimos hoy en día. Hace falta ingenio, pensamiento crítico y sobre todo, innovación y creatividad. De eso tenía que informar.



Resulta que aquel muchacho era uno de los que te escuchan, al menos no te miran con cara de “¿Qué me estás contando, tío?” y aunque no era muy atento en clase, siempre en las últimas filas y distraído, sentía que era buen chaval y escuchaba las charlas de tú a tú. “Vamos a ver, no estamos pidiendo que de aquí salgan pintores y escultores. Si salen, fenomenal, pero estamos extrayendo vuestro espíritu más creativo, aquel que con el que sin duda disfrutáis, con el que os identificáis, con el que mostréis aquello que tenéis en vuestro interior”. Efectivamente, luego, si desean ya serán artistas, pero de momento pedimos que usen el hemisferio derecho del cerebro.

Luego surge la pregunta: “¿Y para qué voy a utilizar todo esto cuando sea mayor?”. Esa ya es más complicada de contestar, pero le pongo una situación que veo aceptable: “Imagina que eliges ser mecánico y montas un taller de coches. ¿Vas a hacer el mismo modelo de negocio de toda la vida, con cuatro o cinco clientes habituales del barrio, o vas a innovar para atraer a tantos como puedas, incluso de otros distritos de la ciudad? Imagino que querrás hacer algo nuevo, algo de lo que la gente hable, que prolifere como lo ha hecho el negocio de Starbucks. Eso se consigue con creatividad, innovando, arriesgándose a romper con lo caduco. Pensarás en el color corporativo, en la decoración, en el logotipo, en el eslogan publicitario, en el modo de atender y los clientes y su fidelización… Sobre todo, en fórmulas novedosas que no vas a aprender en una clase de matemáticas, sino en una de dibujo”.




¿Pero de verdad se está dejando que los alumnos sean creativos? Muy pocas veces, a mi consideración. He visto a chicos y chicas hacer numerosos ejercicios de trazar líneas y puntos que no llegan a ningún lado. Si el objetivo es que desarrollen un correcto pulso, una pulcritud e higiene de trabajo, perfecto. Por todo lo demás, no he visto creatividad por ninguna parte. De vez en cuando aparece alguno de los alumnos y te dice: “¿Puedo hacer las líneas en diagonal en vez de horizontales?” Eso me descoloca, no sé qué contestar. Ojalá que sí. Pregunto al tutor y me lo confirma, que es bueno que se hayan salido de las reglas. “¡Gracias! Por fin un muchacho o muchacha que realiza una alternativa”. Creatividad. Eso me alegra. Si el enunciado dice: Rellena con líneas horizontales el siguiente dibujo. ¿Porqué no va a salirse de lo establecido y trazar diagonales si él piensa que con ello va a adquirir una expresión diferente? Al fin y al cabo no es lo mismo que averiguar X en la expresión X+2=3 donde X vale 1, sí o sí y sin discusión en la respuesta.

¿Acabo de afirmar que romper las reglas está bien? Sí, lo he hecho. Pero con ello no quiero decir que haya que romper con todo. Si se tiene que cumplir con el curriculum oficial, ¿porqué no adaptarlo de manera que hagamos las clases de educación plástica algo más motivadoras, experimentales y divertidas? Bastante tenemos con que los gobiernos castigan a los departamentos de dibujo con menos horas lectivas cada legislatura que pasa, como para que nosotros como docentes tampoco innovemos. Expliquemos la realidad a nuestros alumnos, expongamos para qué sirve la educación plástica. Hablemos de las mejores empresas que ellos conocen: Google, Facebook, Apple… Sus fundadores son visionarios, creativos, gente despierta que valoró la educación plástica como se hace con el lenguaje y las matemáticas.


Una muchacha de 3º de ESO con una visión espacial notablemente buena (a pesar de que habían muchas carencias en el grupo en general), realizando un examen de vistas de piezas y figuras en sistema axonométrico, me entrega la ficha al completo y me pregunta: “¿De qué sirve todo esto de las figuras en el espacio?” Se me ocurren mil respuestas, pero igual, por mi situación actual de demandante de empleo, le respondo la que más sentía en aquel instante: “Imagina que en un futuro quieres trabajar en una empresa que tiene una demanda de empleo considerable, de estas en las que se ofrecen 100.000 personas para 100 plazas. (No exagero, las hay). Te van a sentar en una mesa y te van a poner un examen como éste que te acaban de poner, pero que va a permitir que pases a la siguiente fase o que te rechacen definitivamente. Querrán medir tu inteligencia espacial y si no la has desarrollado durante la etapa escolar, perderás tus oportunidades de pasar a la siguiente fase”. Ella me mira sorprendida, normal, tiene 14 años y no piensa de momento en esas situaciones futuras, pero ya lo hará y se acordará de mis palabras. No quiero ser pragmático, pero a día de hoy, tienes que ser creativo y tener visión espacial por requerimiento laboral. Es lo que se demanda. Al menos, hacerlo porque te lo piden, aunque siempre es más satisfactorio que salga de uno mismo.

Todos, como docentes tenemos un motivo por el que convencer a los estudiantes de que las artes plásticas no son banales. La clase de dibujo no es esa asignatura en la que estar 50 minutos y salir de ella como si hubiesen estado en el recreo, descansando. Se necesita que se aporte algo, que influya un mínimo en esas cabecitas desmotivadas propias de la adolescencia. Ese motivo puede ser cualquiera de los que tengamos en nuestra manera de ver el mundo que nos rodea, puede ser vocacional o práctico, pero sobre todo que produzca un mínimo de reflexión en los alumnos. Tengo una respuesta para vosotros, alumnos:

La educación plástica y la creatividad sirven para construir el futuro.



Autor: David González Molina

lunes, 20 de abril de 2015

Mapa conceptual - Cognoscitivismo


Metodología didáctica cognoscitivista

Metodología didáctica cognoscitivista


Oponiéndose contundentemente ante la metodología conductista defendida por Watson, Skinner y Pavlov, aparece el constructivismo y cognitivismo. Estas dos corrientes defienden el desarrollo del alumno a través de su aprendizaje basado en el esfuerzo personal en detrimento del moldeado de la conducta con patrones determinados que defendía el conductismo.

El cognoscitivismo resalta su preocupación por el desarrollo de las habilidades mentales y su representación en el aprendizaje y sus principales defensores son Jerome Bruner, David Ausubel, Piaget y Vigotski. Los dos primeros se decantan más por el cognitivismo y los dos últimos por el constructivismo, aunque no difieren mucho las dos teorías de los objetivos finales que se desean conseguir.

Un propósito fundamental de la teoría cognoscitivista es la de formar sujetos capaces de transferir el aprendizaje escolar a la vida real. Pero, ¿qué procesos internos conlleva? Principalmente, la comprensión, la atención, la memoria y la adquisición de nueva información a través de la percepción. En definitiva, lo importante es atender a los sistemas de retención y recuperación de datos y a las estructuras mentales donde se albergará la información.
Haciendo una descripción más pormenorizada, podríamos afirmar que la finalidad del cognoscitivismo se centra en enseñar a pensar o aprender a aprender. Siempre a través  del desarrollo de habilidades estratégicas que permitan convertir al alumno en un procesador activo, interdependiente y, muy importante, crítico en la construcción del conocimiento.

¿Qué características tendría esta metodología de enseñanza?

—Se debe comprender la meta del aprendizaje. ¿Qué es lo que se va a aprender?
—Se debe llevar una estrategia adecuada para obtener el logro de la meta.
—Se debe llevar un monitoreo y seguimiento del proceso para conseguirlo.
—Se debe evaluar sobre los logros conseguidos en relación con la meta identificada.

Siguiendo estos pasos, el rol del docente es el de organizar y desarrollar experiencias didácticas que favorezcan el aprendizaje del alumno. Es de vital importancia que el profesor esté siempre dispuesto a motivar al alumnado, a pensar qué proceso seguir para conseguir de los alumnos un aprendizaje significativo.

Pero, ¿qué es el aprendizaje significativo?

David Ausubel (1968) lo define como el proceso a través del cual una nueva información o nuevo conocimiento se relaciona de manera no-arbitraria con la estructura cognitiva del aprendiz. La diferencia que existe entre el aprendizaje memorístico y el aprendizaje significativo está en la relación que existe entre el nuevo conocimiento adquirido y la estructura cognitiva.

—Si esta relación es abitraria y lineal, el aprendizaje es mecánico.
—Si la relación es no-arbitraria y sustantiva, el aprendizaje es significativo.

Ausubel defiende que el profesor debe conocer los conocimientos previos del alumno. De esa manera se conoce qué sabe previamente el alumno para poder relacionar las ideas previas con las nuevas que se van a enseñar. De ahí que sea recomendable, antes de iniciarse en cualquier tema, realizar una evaluación inicial.
La motivación del alumnado también es un factor fundamental, por lo que si el discente no tiene intención de aprender, jamás lo hará. Por ello, el profesor debe propiciar un ambiente motivador, que provoque que el alumno se sienta cómodo en clase y con actitud favorable. ¿Cómo se puede conseguir esto? Utilizando ejemplos prácticos, visuales, cercanos, fotografías que ilustren los conceptos, diagramas que ayuden a comprender…

Por otra parte, de Jerome Bruner se importa el aprendizaje por descubrimiento (ver enlace al final). Propone una teoría de la instrucción que intenta exponer los mejores medios para aprender lo que se desea enseñar y está relacionada con mejorar, más bien que con describir el aprendizaje.

Al igual que Piaget, Bruner (1972) también defiende que los temas de estudio hay que adecuarlos al nivel del alumno. Según éste, se puede enseñar cualquier tema a una persona de cualquier edad siempre y cuando se adecuen al nivel de desarrollo del alumno. Por poner un ejemplo, se puede hablar con un infante de lo que es la muerte al igual que con una persona adulta, pero ajustando su explicación y descripción de ese tema acorde a su edad y conocimientos.

Bruner defiende que el instructor debe motivar a los estudiantes (al igual que Ausubel) y que ellos mismos descubran  las relaciones entre conceptos; que estudiante y profesor se involucren en un diálogo activo y que se produzca un currículo en espiral de manera que se trabajen periódicamente los mismos contenidos, cada vez con mayor profundidad.

En conclusión, debemos tener en cuenta a día de hoy las propuestas de estos autores, junto a Piaget y Vigotsky, que defendía la necesidad del aprendizaje en sociedad, para propiciar un mejor aprendizaje por parte del alumnado. Debemos procurar elegir aquellas actividades que creamos que van a motivar más, que organicen mejor las ideas que se van a transmitir y que vayan a generar un mejor asentamiento de la información. Si procuramos que se realice trabajo basado en proyectos, búsqueda de información, investigación, trabajo en equipo, mesas redondas, debates, técnicas diversas como el role-playing y dramatizaciones… seguro que favorecemos un aprendizaje significativo mucho mejor que si aprendemos memorísticamente datos sin más. El aprendizaje significativo que expone Ausubel, nos pide como docentes, la labor de orientadores del alumno. Debemos enseñarles a aprender, a organizarse y buscar aquellas estrategias que les permitan sintetizar la información. Así, los mapas conceptuales, los esquemas, el subrayado, resúmenes o ejes cronológicos podrían ser una buena solución, aunque recordando el primer día de la materia de Aprendizaje y Enseñanza del Dibujo del Máster de Secundaria, se nos explicó que más del 90% de la información aprendida acaba asentada si es el alumnado quien lee, investiga, acepta y descarta información y finalmente explica a los demás qué es aquello que ha aprendido.


Ver enlaces:


  

Bibliografía:


Ausubel, D. P., & Novak, J. H. H. (1976). Significado y aprendizaje significativo. Psicología educativa: un punto de vista cognoscitivo, 53-106.

Bruner, J. S., & Parés, N. (1972). Hacia una teoría de la instrucción. Unión Tipográfica Editorial Hispano Americana.

Marcos, A. Yépez, A. (2011) Aproximación a la comprensión del aprendizaje significativo de David Ausubel. Revista Ciencias de la Educación.

Oyarbide, M. A.  Jerome Seymour Bruner: De la percepción al lenguaje. Revista Iberoamericana de Educación (ISSN: 1681-5653).

Peralta, L. P. R., Díaz, S. L. F., Peña, Y. M. G., & Albarracín, (2011) L. M. E. The social genesis of the cognitive processes from the approach of Jerome Bruner.


Web: